
¿Sabías que el merengue no nació en discotecas, sino en los campos de la República Dominicana? Este ritmo no solo ha hecho historia, también ha puesto a mover la cintura a millones de personas en fiestas, clubes y escuelas de baile de todo el mundo. Si quieres saber más sobre este ritmo sabrosón, ¡quédate que esto se va a poner bueno!
El merengue nació en el siglo XIX en la República Dominicana, como una fusión rítmica entre la música africana, la europea y los sonidos del Caribe. Su instrumento estrella es la tambora, un tambor de doble cara que marca el ritmo base, acompañado por el acordeón (de influencia europea) y la güira, que le da ese sonido metálico y chispeante inconfundible.
Lo más cool de este ritmo es que se baila en pareja y se caracteriza por un movimiento constante de caderas y pasos cortos y rápidos. ¿Te suena familiar? Exacto, como una caminata con flow. 😎
Al inicio, el merengue fue visto como un género de las clases populares y fue rechazado por las élites dominicanas. Pero todo cambió cuando el dictador Rafael Leónidas Trujillo, que era fan del merengue (y sabía bailar), lo impulsó como símbolo nacional. Desde entonces, el merengue no solo conquistó las pistas de baile en Dominicana, ¡sino también en toda América Latina!
Y si pensabas que el merengue era solo para las tías en la fiesta, piénsalo otra vez: hay versiones modernas, fusiones con reguetón, y hasta clases de merengue online para que aprendas desde casa con estilo. 😉
Antes de que el merengue llenara pistas y discotecas, nació en los campos del norte de República Dominicana, especialmente en la región del Cibao, este estilo tradicional se le conoce como merengue típico o perico ripiao, y es considerado el alma rural del país. Su origen se remonta a mediados del siglo XIX, cuando ya era escandalosamente popular por sus letras atrevidas y pasos de baile sensuales 💃
Aunque empezó con guitarras, pronto adoptó el acordeón, traído por comerciantes alemanes, y se acompañó desde el inicio con la güira (de origen taíno) y la tambora (de raíz africana). Este trío de instrumentos refleja la mezcla de culturas que forman la identidad dominicana.
Uno de los grandes pioneros fue Ñico Lora, compositor de miles de merengues que contaban desde historias cotidianas hasta eventos históricos. Luego, figuras como Tatico Henríquez modernizaron el género, incluyendo el bajo eléctrico, el saxofón y nuevas técnicas, manteniéndolo vivo hasta hoy.
Actualmente, artistas como El Prodigio combinan la esencia del merengue típico con fusiones modernas, acercándolo a nuevas generaciones. Incluso se han mezclado con rap y jazz, llevando el ritmo más allá de sus raíces.
En cuanto al baile, este merengue tiene una estructura musical que invita al goce. Empieza suave con la letra y se convierte en una fiesta instrumental en la segunda parte, ideal para bailar con energía 🎉
Luis Alberti logró darle una nueva cara, más elegante y urbana, naciendo así el merengue de orquesta, con secciones de metales y letras más refinadas, lo que permitió su aceptación en todos los niveles sociales.
Durante la dictadura de Trujillo, el merengue se convirtió en símbolo nacional. El régimen impulsó su difusión a través de la radio estatal, y figuras como Luis Alberti, Johnny Ventura y Wilfrido Vargas lo modernizaron aún más, mezclándolo con salsa, rock y disco. Esto marcó el inicio de un nuevo estilo que prendió en el país y en el extranjero, conocido como merengue pop o merengue de orquesta, mucho más bailable y fácil de adaptar a otros géneros como la bachata o el vallenato.
A partir de los años 60, el merengue se consolidó como parte esencial de la música popular caribeña, especialmente en Nueva York, donde floreció gracias a la diáspora dominicana. Durante los 80 y 90, orquestas femeninas como Las Chicas del Can y artistas internacionales como Juan Luis Guerra y Milly Quezada llevaron este ritmo a escenarios globales. Aunque en tiempos recientes ha compartido protagonismo con otros estilos, el merengue de orquesta sigue siendo uno de los bailes latinos más populares en el mundo 💃
El merengue es alegría, identidad, movimiento y sabor. Es uno de esos bailes que puedes aprender fácil, pero que siempre te sigue sorprendiendo con nuevos retos y combinaciones.
¿Ya te dieron ganas de bailar? 😏 Pues ven, que en Pluranza te llevamos paso a paso con nuestros cursos para que aprendas cómo bailar merengue desde casa, sin presiones y con mucho, pero mucho sabor.
